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HISTORIA

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La historia del surgimiento y consolidación de Tortas Locas Hipocampo es tan fascinante como lo es la experiencia de tener una franquicia que le de a usted las satisfacciones que espera de un verdadero negocio.
 
Es imposible hablar de la historia de esta exitosa franquicia sin centrar la atención en la historia de su creador, el señor Francisco Méndez González Roa, mejor conocido como Don Paco. Él es quien desde muy joven inició la construcción de la franquicia de tortas mexicanas más exitosa, no solo en México sino en todo el mundo. Don Paco ya a los 17 años vendía 8 mil tortas diarias, contaba con siete bicicletas para repartir, cuatro carros y su automóvil nuevo. Él, quizá sin saberlo, a través de un buen servicio al cliente y gran calidad en la elaboración de las tortas construiría una de las franquicias más exitosas y más baratas de todo México.
 
No ha sido gratuito que muchos conocedores, periodistas y editores de revistas de negocios llamaran a Don Paco como el símbolo del mexicano Emprendedor y Progresista. ¿A que se debe esto? La vida no le dio la oportunidad de concluir sus estudios pero le dio disciplina, voluntad de superación, amor a las tradiciones de México y al país que lo vio crecer como gran empresario. Don Paco iniciaba con poco para construir mucho, vendía palomitas y luego tortas, su madre le ponía varías tortas para vender, y todas las vendía debido a su exquisito sabor. Así nació un concepto muy particular de restaurantes: Las Tortas Locas Hipocampo que actualmente son sinónimo de exquisitas tortas y suculentos platillos que compiten dignamente con las más grandes cadenas extranjeras.
 


Descendiente de familias adineradas de Michoacán, por línea materna, e Hidalgo, por línea pa­terna, Don Paco Méndez llegó a la ciudad de México para vivir con una tía en Coyoacán. El vendía bolsas de palomitas en la escuela de la acera de enfrente. Después vinieron las tortas, Mole con frijoles u hojaldras de frijoles con chipotle. Cuando trabajó como mensajero en la fábrica de Antonio del Valle -por el rumbo del toreo-, el empresario le pagó los gastos de la secundaria en el colegio salesiano de San Juan Bosco y él se sostenía con las ventas de sus tortas. Diariamente llegaba en la bicicleta que años después cam­bió por un Impala convertible último modelo. Su clientela fue creciendo. Las combinaciones y los ingredientes fueron cambiando. Su fama como el tortero se consolidó cuando llegó a los estómagos de las fábricas vecinas y de los labo­ratorios cercanos al toreo, aprovechando su contacto con los hermanos de los colegios salesianos, González Roa llevaba tortas de más para vender fuera del colegio Simón Bolívar: a pulso se ganó la confianza de los hermanos hasta que logró ofrecer las tortas dentro de la escuela. Entre fábricas, laboratorios y el Simón Bolívar, tenia que hacer 800 tortas. Fue así como inicio la empresa que ahora constituye el patrimonio de su familia y que continuará por tradición.
 
Son ya más de cuarenta años del inicio de Tortas Locas Hipocampo, a través de los años, de ensayo y error han encontrado las fórmulas para que el negocio sea eso: un verdadero negocio. Durante esos años se han aperturado cientos de estas franquicias en México. Los hechos del éxito y la estabilidad de las nuevas franquicias de Tortas Locas Hipocampo hablan por sí solos.
 
¿Cuál ha sido la clave del éxito? Los más de cuarenta años de experiencia se traducen en conocimiento del mercado, de procedimientos probados y comprobados y del cliente potencial para cada establecimiento. Por decirlo de otra manera, todo aquel que desee ser propietario de una franquicia de Tortas Locas Hipocampo, tendrá desde el inicio un negocio con más de sesenta años de experiencia. Algunos de los aspectos ya probados y que se toman en cuenta en la historia de nuestras franquicias para hacer del negocio de las tortas un éxito son: ubicación del negocio, publicidad efectiva, clientes potenciales de acuerdo a la ubicación del establecimiento, volumen previsto de ventas, densidad de tráfico, decoración del negocio, equipo necesario, área de servicio al cliente, calidad en los insumos, obligaciones legales, calidad en el servicio, el buen sabor de los alimentos que se debe, no solo a su elaboración sino a la calidad de los insumos utilizados que son cuidadosamente seleccionados.
 
En el ramo de las tortas se tienen grandes posibilidades de hacer redituable el negocio debido a las ganancias atractivas, en nuestra franquicia tenemos claro que el giro de los alimentos siempre permanecerá por una clara razón: la alimentación es una necesidad primaria del ser humano, alguien tiene que satisfacer esta necesidad, y si esa actividad se hace con calidad, experiencia, calidez en el servicio, creatividad, pasión y buen sazón, el éxito está asegurado.

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